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Qué cambia cuando el proyecto de laboratorio se hace empresa
En el laboratorio, el proyecto suele tener el nombre de una subvención o un acrónimo que solo entiende el grupo. Cuando se convierte en empresa, lo tienen que entender inversores, socios farmacéuticos, futuros empleados y, más adelante, los reguladores. La marca tiene que decir qué problema resolvéis y para quién, más allá de la técnica que usáis.
Y no estáis solos. Según Biocat, la BioRegión de Cataluña suma 1.650 empresas y 94 instituciones de investigación, y AseBio cuenta 1.119 empresas biotecnológicas en toda España en 2025. Un nombre y un mensaje que se parecen a los del resto pasan desapercibidos ante un fondo de inversión o en una reunión de partnering.
Cómo elegir un nombre que se pueda registrar y defender
La OMPI define la marca como un signo que permite distinguir los productos o servicios de una empresa de los de otra. Por eso los nombres que solo describen la técnica, o que usan los prefijos de siempre como bio-, gen- o cell-, suelen distinguir poco y cuesta más defenderlos. Un nombre corto, fácil de pronunciar en inglés y sin significados raros en los mercados clave funciona mejor.
Las comprobaciones se hacen antes de enamorarse del nombre. La Base Mundial de Datos sobre Marcas de la OMPI reúne registros de muchos países, pero la propia OMPI recomienda buscar también en los registros nacionales y regionales y consultar a un abogado especializado en marcas.
- Busca el nombre en la base de la OMPI y en los registros de la EUIPO y de la OEPM.
- Mira que el dominio y el nombre de la página de LinkedIn estén libres.
- Comprueba cómo suena en inglés y en los idiomas de los mercados donde quieres vender.
- Pide a un especialista en marcas que confirme las clases y los territorios donde registrarlo.
¿Cuándo hay que registrar la marca de una startup biotecnológica?
Cuanto antes, y siempre antes de hacer público el nombre en una web, una nota de prensa o una ronda. La protección va por territorios. Se pide en la oficina de cada país o región, como la EUIPO para la Unión Europea, o en varios países a la vez con el sistema de Madrid de la OMPI.
¿Quieres que miremos si el nombre de tu startup se puede defender y transmite seriedad? Déjanos tus datos y te diremos qué revisaríamos primero.
Revisa el nombreUna identidad que parezca seria a inversores, socios y candidatos
La credibilidad sale de la claridad y la coherencia. Una frase que explique la ciencia, pocos colores, una tipografía que se lea bien en gráficos y tablas, e imágenes reales de vuestro laboratorio o de vuestros datos. Las hélices de ADN y las moléculas azules de los bancos de imágenes las usa todo el mundo y no dicen nada de vosotros.
Cada público ve la marca en un formato distinto. El inversor la ve en el deck y en la web, el socio farmacéutico en una presentación no confidencial o en una reunión de partnering, y el candidato en LinkedIn. Diseñad primero esos formatos, porque son los que usaréis cada semana.

¿Tenemos que cambiar el nombre que usábamos en el laboratorio?
Si es el acrónimo de un proyecto, solo describe la técnica o ya lo usa otra empresa, sí. El mejor momento es antes de la primera ronda, cuando aún hay pocos materiales y pocos contactos que tengan que aprenderlo de nuevo. Más adelante, el cambio afecta a contratos, publicaciones y toda la comunicación hecha.
Qué tiene que aclarar una spin-off con la universidad
Enseñar el vínculo con la universidad o el centro de investigación da confianza, sobre todo al principio. Antes de poner su nombre o su logotipo en la web, preguntad a la oficina de transferencia de tecnología en qué condiciones podéis hacerlo. La marca de la empresa tiene que sostenerse sola, porque la relación con el centro cambiará con el tiempo.
También hay que coordinar el lanzamiento de la marca con las patentes. El artículo 54 del Convenio sobre la Patente Europea considera estado de la técnica todo lo que se ha hecho público antes de presentar la solicitud, por escrito, de palabra o por el uso. Una web, un póster o una nota de prensa demasiado detallados pueden hacer perder la novedad de la invención.
¿El nombre y la web tienen que estar en inglés?
El nombre tiene que funcionar en inglés, porque inversores, socios farmacéuticos y congresos trabajan en ese idioma. La web también debería tener como mínimo la versión inglesa. El castellano y el catalán ayudan con el ecosistema local, como Biocat, las universidades y las administraciones, y a la hora de contratar talento cercano.
Qué hay que tener listo antes de la primera ronda
Antes de hablar con inversores, la marca tiene que ser la misma en todas partes. Un inversor suele mirar el deck, la web y el LinkedIn de los fundadores, y nota enseguida si cada sitio cuenta una empresa distinta. Según Biocat, la inversión en startups y scaleups de salud en Cataluña llegó a 517 millones de euros en 2025, un récord, y el número de empresas creció un 8,3 % en un año.
- El nombre comprobado y la solicitud de marca presentada en los territorios clave.
- Una frase de posicionamiento que todo el equipo explica igual.
- Logotipo, colores y tipografía recogidos en una guía breve.
- Plantillas de deck, one-pager y póster científico.
- Una web sencilla con la ciencia, el equipo y un contacto claro.
¿Una startup sin producto necesita una guía de marca?
Sí, pero breve. Basta con el logotipo y sus variantes, los colores, la tipografía, el tono de voz y unas cuantas plantillas. Así el deck, la web y los pósteres salen coherentes aunque los haga gente distinta, y la marca se puede ampliar cuando llegue el primer producto.