Empezar por la imagen que hace falta

Una imagen para explicar una idea y una imagen que debe mostrar detalles concretos no plantean el mismo trabajo. Hay que definir qué necesita comprender quien la verá y qué elementos se deben representar con precisión.

La pieza final también depende del soporte. Una composición para una portada web puede necesitar espacio para el texto, mientras que una serie de imágenes debe mantener criterios comunes de encuadre y acabado.

Por ejemplo, si la imagen debe salir en Google Discover, Google recomienda en su documentación de 2026 que tenga al menos 1200 píxeles de ancho, más de 300.000 píxeles en total y proporción 16x9.

Revisar qué existe antes de presupuestar

La disponibilidad de un modelo, unas medidas, fotografías o referencias cambia el punto de partida. Hay que revisar esos materiales y decidir qué parte de preparación, modelado y producción entra en el encargo.

  • Qué se debe representar y con qué nivel de detalle.
  • Materiales y referencias que se pueden facilitar.
  • Número de vistas o piezas necesarias.
  • Soportes, proporciones y dimensiones de entrega.

¿Hay que disponer ya de un modelo 3D?

No debe darse por hecho. Primero hay que revisar el material disponible y definir si el modelado o la preparación de la base deben formar parte del encargo.

Validar antes del resultado final

El alcance debe prever cómo se revisarán la composición, las formas y los acabados antes de dar la pieza por cerrada. Cambiar una decisión al principio puede implicar un trabajo distinto de cambiarla cuando ya afecta a todo el conjunto.

Hay que acordar quién validará las referencias, qué puntos necesitan aprobación y cuántas revisiones se contemplan. El calendario debe relacionarse con esos materiales y decisiones.

Definir los archivos y el uso posterior

La propuesta debe indicar qué imágenes finales se entregan, en qué formatos y para qué usos se han preparado. La entrega de los archivos de trabajo debe concretarse de manera separada.

Si las piezas deben convivir con una marca o una web, conviene facilitar esos criterios desde el inicio. Así la producción responde al contexto donde se verá la imagen.

Para la web, la Búsqueda de Google admite imágenes en BMP, GIF, JPEG, PNG, WebP, SVG y AVIF, según su guía de SEO de imágenes actualizada en marzo de 2026.

En una web, si el render es la imagen más grande que se ve al abrir la página, cuenta para el LCP, y la guía de web.dev, actualizada en 2025, recomienda que aparezca en 2,5 segundos o menos.

¿Los archivos de trabajo se incluyen en la entrega?

Debe acordarse en la propuesta. El número y formato de las imágenes finales y la entrega de fuentes son cuestiones distintas.

Trabajo con empresas de toda España

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